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acelgas

Bleda, zerba.

Disponible Durante todo el año

De la familia de los amarantos, es una variedad de la remolacha nativa de Europa meridional, donde crece de manera espontánea en la región mediterránea. Existen numerosas variedades, debido a que se cultiva en todas las zonas templadas.

Han supuesto un aporte alimenticio para animales y humanos desde el Neolítico, aprovechando hojas y raíces y estaba presente siempre en las mesas de Egipto y Grecia en el siglo V a.C. Posteriormente, su papel en la cocina quedó relegado a personas de estrato social bajo y animales forrajeros. Incluso, durante el s.XIX se abandonó el consumo de su raíz, la remolacha, destinándola a producción de azúcar o extracción de alcohol. Actualmente, ha vuelto a retomar su popularidad, junto con las espinacas, aumentando el consumo de una hortaliza con un gran aporte vitamínico, de minerales y fibras, que colaboran en la prevención de enfermedades cardiovasculares.

Uso Gastronómico

Muy recomendable en dietas de adelgazamiento, dado que su alto contenido en agua les confiere pocas cantidades de hidratos de carbono, proteínas o grasas, proporcionando un escaso valor energético. Se suele cocinar de igual manera que las espinacas y las plantas muy tiernas suelen usarse crudas en ensalada.

Como todas las plantas verdes, la acelga es muy rica en nutrientes reguladores como la fibra, sales minerales o vitaminas. Destaca la abundancia de folatos y provitamina A y vitamina C. estas sustancias beneficián la formación de anticuerpos, la prevención de enfermedades degenerativas o cardiovasculares, actúan como antioxidantes, colaboran en la elaboración de enzimas hepáticas, hormonas sezuales y suprarrenales. Ayuda a la mejora de la visión, así como a un buen estado de la piel, mucosas, cabello y huesos y también a grupos de población con tendencia a padecer infecciones respiratorias como faringitis, laringitis o bronquitis.

También presenta potasio, magnesio, sodio, yodo, hierro y calcio, que regulan la actividad muscular, equilibrio, funcionamiento intestinal, nervioso y muscular, potencian la salud de los huesos y aportan un suave efecto laxante y diurético, lo que reduce la hipertensión o la retención de líquidos. Intervienen en el buen funcionamiento de la glándula tiroide y en el desarrollo del feto, por lo que resultan recomendables en mujeres embarazadas. En caso de anemia, un plato de acelgas subirá rápidamente tus niveles de hierro.

Busca las hojas más exteriores y verdes para tener un aporte extra de vitaminas y carotenos.

Recetas:

Pencas de acelgas rebozadas

Albóndigas de acelgas y queso

Tortilla de acelgas

Uso Medicinal

Por sus propiedades, consumir acelga de manera habitual fortalecerá la memoria y el cerebro y, gracias a su poder diurético, mantendremos en forma nuestros riñones, tomándola a menudo en las comidas, como ensalada, al vapor o con un refrescante zumo. Tomarlas cocidas combate los catarros de colón.

Es laxante, en casos de estreñimiento severo se recomienda tomar medio vaso de zumo de acelga con una cucharada de aceite de oliva. Y para prevenir los cálculos, un zumo a partes iguales de acelgas y berros.

La infusión de hojas de acelga, alivia los males de estómago, inflamaciones de vejiga, duodeno e hígado y calma la hinchazón provocada por las hemorroides. Para éstas últimas, además, se pueden aplicar hojas frescas sobre la parte afectada, así como en llagas y úlceras.

Su poder emoliente es de gran valor para calmar el escozor y las enfermedades de la piel (úlceras, llagas, heridas, hemoroides, reumatismo…). Se utilizan cataplasmas, machacando las acelgas y aolicando la pasta resultante. En caso de traumatismo, se suele agregar apio.

Para casos más extremos, la acelga triturada con corteza de malva y manzanilla es de gran ayuda en los estados febriles y sus frutos tostados y molidos en infusión ayuda contra la disentería y las hemorragias uterinas.

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