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Oruga, Ruca, Roqueta, Bekarki, Eruca

Disponible durante casi todo el año

Planta originaria del sur de Europa y Asia occidental, cuya extensió alcanzó tierras norteamericanas. Suele encontrarse en los campos baldíos, márgenes de caminos y terrenos nitrófilos y, en la Península Ibérica, abunda en la parte occidental catalana, Aragón, Valencia, Murcia y la meseta centra.

Es una hierba comestible anual cuyas hojas desprenden un fuerte y característico olor, proporcionado por su alto contenido en glucosinolatos.

Consumida desde la época del Imperio Romano, tanto sus hojas en ensalada como sus semillas molidas, su uso fue cayendo en el olvido hasta principios de los años noventa, donde se produjo un auge de su consumo en la alta cocina. Al igual que muchas verduras de orígen humilde, era consumida sobre todo por campesinos y fue siendo desplazada de los mercados por las espinacas, acelgas y otras verduras más productivas.

Las hojas apenan presentan grasa, pero sus semillas contienen un 30%, aprovechado tras su prensado para extraer aceite de Jamba o Raramira, utilizado en cosmética y medicina. Este aceite, se descompone al consumir las semillas en potentes antioxidantes. Como todas las crucíferas, son plantas muy ricas en minerales y oligoelementos. En las hojas puede encontrarse altos niveles de vitaminas C y A, ácido fólico y flavonoides.

Uso gastronómico

Se consumen principalmente sus hojas, tanto en ensalada como cocinadas, pero las flores también son muy preciadas, en sopas, ensaladas, mantequillas y como decoración. Tambiñen se usan sus semillas, como sustituto de la mostaza, germinadas en ensalada o para elaborar aceites cosméticos.

Presenta un aporte muy bajo de calorías y carbohidratos, siendo apta para personas con diabetes. Tampoco abundan las grasas ni las proteínas. Sin embargo, su alto contenido en fibra, podría provocar ventosidades si se consume en exceso.

Sus altos niveles de vitamina A, hierro y ácido fólico, la hace un buen ingrediente para personas convalecientes y con anemia, estimulando a su vez el apetito.

Recetas:

Ensalada de patata, rúcula y nueces

Pesto de rúcula y nueces

Berenjena a la parrilla con queso cottage

Ensalada desintoxicante de rúcula y rabanitos

Usos medicinales

Ya en tiempos de Nerón, Dioscórides describía las cualidades de la rúcula: “Si se come mucha cantidad [cruda] incita a las relaciones sexuales; su semilla tiene los mismos efectos; es diurética, digestiva y buena para el vientre. Usan su semilla como condimento de comida cocinada. La almacenan empapada en leche o vinagre y modelando pastillas para que se conserve más tiempo.

Se da también una oruga silvestre, especialmente en la parte occidental de la península ibérica cuya semilla usan los hombres de por allí en lugar de mostaza. Es mucho más diurética y acre que la cultivada.”

Se la cita en múltiples textos históricos por sus propiedades medicinales y, no sin razón, se la relacionaba con el dios de la fertilidad de la mitología griega, Príapo y en el s. IV, se preparaban remedios a base de rúcula para tratar la impotencia. Hoy se considera que el componente afrodisíaco de la rúcula son sus altos niveles de triptófano, precursor de la serotonina, hormona involucrada en el placer y la tranquilidad.

También se la nombra en El Talmud como Oroth, cuyo significado es la luz, y se la relacionaba con Plinio, con la propiedad de “aclarar la vista”. Dado su alta cantidad de carotenos, la rúcula protege nuestra visión de los achaques de la edad y la mala higiene ocular.

Al igual que el resto de sus parientes, el berro y la mostaza, posee propiedades antiescorbúticas gracias a sus altos contenidos de vitamina C. Ya en la antigüedad era conocida por sus propiedades revitalizantes, y se cultivaba para su consumo durante todo el año. Está muy indicada para personas con astenia, debilidad psicofísica y convalecencia, debido a sus niveles de hierro y ácido fólico.

Tiene una actividad antiulcerosa, atribuida a sus propiedades antioxidantes y su contenido en prostaglandinas, que provocan menor secreción de ácido gástrico. También tiene propiedades emolientes, capaces de ablandar los tejidos y disminuir la inflamación cuando se aplica en cataplasmas. También se la recomienda en personas con dispepsia o dolor de estómago, úlceras gástricas o ardor de estómago.

Sus compuestos sulfurados que le confieren su sabor picante, tienen el efecto de provocar enrojecimiento de la piel y sensación de calor. También, se descomponen en el cuerpo en isotiocianatos, que ejercen una función antioxidante en nuestro organismo. Además, estos compuestos sulfurados, son responsables de estimular en cierto grado la micción.

La medicina tradicional china considera que las plantas amargas de hoja verde tienen propiedades beneficiosas para el hígado, incluyendo el control de los niveles de colesterol.

Cabe tener especial cuidado con la ingesta de semillas, ya que, en grandes dosis, se puede presentar toxicidad sobre la glándula tiroides y tiene efectos vomitivos en infusión.

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